Fundar la República del bicentenario, reinventar la democracia/ Luis Rodríguez

La forma estatal que construyeron e impusieron los neoliberales a inicios de los noventa con Fujimori se encuentra en un momento de fractura profunda. La crisis de gobierno actual expresa además una crisis de régimen. Superarlas supone instalar un antagonismo distinto al de Fujimorismo – antifujimorismo. Quedarnos en esa configuración del campo político peruano les va a permitir a los neoliberales y poderosos reinventarse y seguir vinculando su agenda de clase con la idea de democracia, tal y como lograron hacerlo en el 2000. En estos tiempos sería Guzmán, y sus morados, u otro que las élites se inventen, quien cumpliría el papel que cumplió Toledo.

Se requiere, por tanto, instalar una nueva configuración del campo político con otras ideas fuerzas: recuperar el Estado y la política que han sido secuestrados por quienes han gobernado los últimos 40 años, las élites económicas y sus partidos políticos, y que SE HAN CONVERTIDO EN OBSTÁCULO para el avance y el progreso del Perú y su gente.

La corrupción representa una perdida anual como mínimo de tres mil millones de dólares y es producto del sistema económico y la forma estatal impuesta por los neoliberales y fujimoristas. Resolver el problema de la corrupción desde su raíz supone avanzar hacia otro tipo de Estado y modelo económico. Estos no pueden ser pensados y organizados nunca más por élites, sino por los/as ciudadanos /as.

Esto tiene que ver con ir hacia una Asamblea Constituyente Popular con participación de la gente organizada y no sólo de los partidos. Se requiere necesariamente politizar la sociedad. El orden actual sólo puede sostenerse sobre la base de la exclusión de ciudadanos y ciudadanas, de su participación en la política y la estatalidad. La irrupción de la gente en la política hará posible recuperar la economía y el Estado para el progreso y desarrollo del país.

Frente a los hechos recientes, y respetando debido proceso, corresponde que Ppk se vaya. No obstante es evidente que ésta es una jugada en pared de Odebrecht con los fujiapristas. No podemos dejar que las derechas sigan tomando la iniciativa y nosotros afirmarnos sólo en la denuncia y fiscalización subsumidos en el antagonismo Fujimorismo – Antifujimorismo y asimilados a la ideología y hegemonía neoliberal, hoy fracturada pero que se sostiene y reinventa sobre, por ejemplo, una noción procedimental de democracia (elecciones y votación cada 4 o 5 años) que les acomoda muy bien a los neoliberales.

Refundar el país supone reinventar la idea de democracia. Para ello es insuficiente buscar representar a ciudadanos y ciudadanas. Es necesario convertirnos en la bisagra para que las personas irrumpan en la política y el Estado. Siguiendo enseñanza leninista, a cien años de la revolución de Octubre, el/la próximo/a ministro/a debe un compañero campesino o compañera campesina o un trabajador /a del hogar y no necesariamente otro Phd, o es que acaso siempre seremos revolucionarios de la boca para afuera y seremos conservadores y casta, como la derecha y las élites, en nuestra intervención política?. Esto representa indudablemente un reto en las tareas a desarrollar al Nuevo Perú como instrumento político, como partido del pueblo. Vayamos sin miedo por un Perú Nuevo. El momento es ahora.

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