Lima y sus principales desafíos / Gustavo Guerra García

Lima cumple 483 años desde su fundación española (1). El alcalde de la ciudad ha suspendido la serenata y no sabemos si es por la llegada de Francisco o por temor a que se produzcan de nuevo las pifias del año pasado.

Hoy quiero reseñar algunos temas importantes de la ciudad que deben ayudar a la reflexión sobre nuestros problemas y desafíos principales.

Lima sigue con un caos vehicular creciente y con una reforma del transporte paralizada, con contratos ilegalmente anulados y avances extremadamente lentos en los contratos de los Corredores Complementarios. Al parecer, los intereses de las empresas como Orión y los Chosicanos han prevalecido y el modelo empresarial afiliador y comisionista sin trabajadores en planilla ha sobrevivido en el tercer mandato amarillo.

En diciembre del 2014 teníamos 160,000 pasajeros en el Corredor Azul cuyo pasaje costaba 1.2 soles. Hoy, proliferan 30,000 colectivos ilegales diarios en la Avenida Arequipa y 50,000 pasajeros se han trasladado de los buses al taxi colectivo. El taxi colectivo es peor forma de microtransportación y ha generado que la velocidad promedio baje de 15 a 10 Km. por hora entre diciembre del 2014 y diciembre del 2017 y los pasajes han subido a 1.5 soles. ¿De qué sirve gastar millones de soles en un By Pass en 28 de julio si el alcalde quita los inspectores de transportes y terminamos con una velocidad de circulación menor al momento previo a la construcción de la obra?.

Hoy, el Metropolitano requiere a gritos más flota, pues las colas en varias estaciones en hora punta cada día se alargan más y se diluyen los beneficios de los ahorros de los tiempos en los recorridos. No se están utilizando los mecanismos de los contratos para aumentar las flotas. La línea 1 del metro tiene el mismo problema, pero al menos los vagones ya están llegando y es previsible que el próximo año las colas disminuyan de forma sustantiva.

En el 2015, la reforma del taxi también se detuvo y al quitar cientos de inspectores de transportes, los 14,000 taxis piratas estimados por Taryet en el 2014 han vuelto a ser más de 100,000. El aumento de taxis piratas, taxis colectivos ilegales y la llegada de Uber (que no cumple con las normas vigentes) han intensificado la congestión en las principales avenidas y saturado toda la ciudad.

La compra de más semáforos se ha desacelerado y la creación de Protránsito por parte de la MML no he reducido la congestión. La PNP especializada en tránsito sigue operando con esquemas de trabajo semejantes a los de la primera guerra mundial y no hay soluciones para la congestión de las vías de carga a pesar de que el MTC tiene estudiadas todas las soluciones.

Lima sigue teniendo decenas de miles de accidentes. 7 de cada 10 muertos son atropellados. 36% de los accidentes y 70% de los heridos están asociados a choques o atropellos en donde participan unidades de transporte público. En los sistemas reformados los pasajeros no mueren lo que muestro lo dramático que es no continuar con firmeza la reforma del transporte urbano.

Pero los limeños también sufren por la inseguridad ciudadana. El 82% de los limeños según IPSOS considera que este es el problema más grave de la ciudad. La desigualdad en la dotación de policías y en el financiamiento para serenos explica parte del problema. En Lima mientras San Isidro tiene un policía por cada 250 personas, distritos como Santa Anita y San Martin de Porres tienen un policía por cada 2,748 habitantes y un policía por cada 2,089 habitantes, respectivamente. Es decir, la asignación de personal policial todavía sigue privilegiando el patrimonio (bancos, por ejemplo) y no la seguridad de los ciudadanos. En los sectores populares hay más víctimas de robos y menos dotación policial. Y, en medio de la grave crisis de inseguridad ciudadana el alcalde amarillo despide a cientos de serenos bajo el argumento que va reducir la inseguridad con menos serenos pues va tener una gestión más eficaz. Seguro que también va a mejorar el ordenamiento vehicular con menos inspectores de transporte.

Pero la ciudad también reclama políticas culturales y no tapar murales artísticos con pintura amarilla. Hay que decir que es una pena que se hayan cortado la mayor parte de iniciativas culturales a pesar de que Mariella Pinto anunció continuar con la política apenas fue nombrada como gerenta de Cultura de la tercera gestión amarilla.

Los limeños también reclaman que se recoja la basura y que se reduzca la contaminación ambiental. Según IPSOS, el 43% de los limeños considera que el la contaminación ambiental y la falta de limpieza pública están entre los principales problemas de la ciudad y este es un asunto que requiere eficacia en todas las comunas distritales. Lamentablemente este es aún un problema no resuelto. En distritos como Villa María del Triunfo, por ejemplo, la basura se acumula en mayor grado desde que su alcalde terminó con orden de captura por estar presuntamente vinculado a una red de extorsionadores.

En relación a la infraestructura urbana, es penoso que el alcalde nos haya quitado o demorado obras importantes como el Ovalo Canta Callao en Los Olivos, el parque Río Verde en el Rímac, los viaductos para San Juan de Lurigancho, la Vía Expresa Sur (desde la Estación la Flores del Metropolitano hasta la Panamericana Sur), el viaducto de la Separadora Industrial hasta la Panamericana Sur, el túnel del Cerro Centinela en La Molina, las obras del óvalo Monitor(en donde está la Universidad de Lima) y el túnel debajo de Javier Prado desde el Monumental de la U hasta el límite con el callao. Todas las mencionadas son obras vitales encaminadas en contratos firmados que requerían simplemente una gerencia adecuada. El alcalde amarillo ha cancelado, demorado o suspendido las obras necesarias y las ha reemplazado por un By Pass de 28 de julio que nadie quiere, un Bulevar suspendido frente a la universidad de José Luna, una ampliación de carriles en Aramburú contra la opinión del alcalde de San Isidro que felizmente ha sido detenida por una acción de amparo, e intentos de hacer obras incompletas en Javier Prado cortando árboles o en Benavides contra lo establecido en el plan urbano de Miraflores. Un comportamiento muy incoherente que es tan autodestructivo que cuesta entender la racionalidad detrás de todas estas decisiones.

Además, gastar decenas de millones de soles en publicidad diciendo que no alcanzan los recursos para los programas para prevenir la violencia contra las mujeres es fatal. Incendios ocurridos por una baja en la fiscalización de los centros comerciales en el centro histórico, puentes de reciente construcción que se desploman, baja capacidad de gasto de los recursos de prevención del Niño Costero, indiferencia frente a los dramas de los Shipibos de Cantagallo, permitir la venta de las acciones de OAS y Odebrecht en las concesiones de Lima cuando el país requería esos activos para que se paguen reparaciones, la cancelación de las obras de Puentes y Muros de contención del proyecto Barrio Mío, coronan una gestión amarilla para el olvido que genera la necesidad de que realicemos un esfuerzo ciudadano por hacernos cargo de la ciudad.

Pero no todos los procesos son negativos. Frente a la no aprobación del Plan Urbano Lima Callao, ha surgido UDEAL una asociación de estudiantes de arquitectura que pide una Lima humana y planificada.

Frente al caos del transporte es posible que el Congreso aprueba la Ley de la Autoridad Única del Transporte.

Frente a los atentados contra los espacios públicos han surgido decenas de organizaciones locales que defienden los intereses de los ciudadanos en muchos distritos.

Y frente al silencio como forma de gobierno, 25,000 ciudadanos organizados bajo la denominación de “Habla Castañeda” respaldaron una iniciativa para que el alcalde responsa 108 preguntas elaboradas por expertos y vecinos cansados de que nuestro alcalde metropolitano no rinda cuentas de su gestión.

Lima está de fiesta por los 483 años de su fundación y por la llegada del Papa. Hoy tenemos que estar felices pero no podemos olvidar sus problemas y sus desafíos en el tercer milenio de la era cristiana.

El sueño de una Lima humana, planificada, igualitaria y abierta a todos los sectores de la sociedad si se puede realizar. Hoy tenemos una ciudadanía más exigente, mayores recursos financieros, más profesionales y mejores intelectuales. Además existe menos tolerancia a las autoridades locales que no se comportan como el mejor vecino o como el mejor amigo de la ciudad. Los fundamentos del cambio están, lo que falta es que nos juntemos todos o muchos para ponernos de acuerdo en cómo nos organizamos para resolver los problemas comunes. Si se puede. Confío plenamente en el futuro de esta ciudad y en el destino de los limeños. Feliz aniversario Lima.

(1) 18 de enero de 1535

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