Cayó la “muralla china”/ Marisa Glave

Hemos vivido de manera intensa y sin anestesia episodios dramáticos. La guerra interna, la hiperinflación, el Shock neoliberal, los vladivideos, entre otros. Ahora vemos con horror la podredumbre detrás de la promesa de transición. Están intactos los mecanismos de privatización y asalto del Estado. Las empresas brasileñas corrompieron a funcionarios públicos, de diferente color político y nivel de gobierno, llegando a nuestros presidentes. Y todos intuimos que este mismo modus operandi lo tienen las empresas grandes nacionales y transnacionales. La sensación que hay de que “todos son corruptos” ha deteriorado la moral nacional, genera desesperanza y puede llevarnos de vuelta al autoritarismo y la violencia.

Algunos pretenden, amparados en el discurso de la gobernabilidad, que cerremos los ojos y no busquemos una salida a la crisis agravada día a día por el señor Kuczynski, tanto por los nuevos destapes de hechos relacionados a su accionar como funcionario de Toledo, como por las decisiones que viene tomando ahora. El problema es que ese discurso está vaciado y viciado pues el propio presidente ha tumbado la precaria institucionalidad que tenía el país. Se burló de la ciudadanía y de sus compromisos de campaña, indultó ilegalmente a Fujimori y nos lleva al caos.

El desgobierno lo genera Kuczynski. El país está parado, no lo dice una “izquierda radical”, lo dicen las evaluadoras de riesgo. Su legitimidad está en el suelo, no porque lo quiera una “izquierda radical”, lo dicen familiares de los muertos en conflictos sociales no resueltos por este gobierno, los miles de productores agrarios, las miles de familias que aún siguen damnificadas por la inoperancia de su gobierno. Y, encima, no es capaz de responder las serias acusaciones en su contra y busca argumentos legalistas para no enfrentar la verdad.

Frente a esta situación presentamos una moción de vacancia, de manera pública a la ciudadanía y a las fuerzas políticas en el congreso. Se sustenta en los hechos que ha probado la investigación del congresista Dammert (Expediente PPK) nutrido por los últimos hallazgos de la prensa, que muestran no solo que PPK sí contrató con Odebrecht, sino que usó en paralelo su empresa y la de su socio (¿testaferro?) mientras él tomaba decisiones vitales para garantizar endeudamientos del Estado y modificaciones de condiciones contractuales de empresas mientras era funcionario público. No lo hizo solo con Odebrecht, lo hizo también con TGP. Estos nuevos hechos y la claridad del modus operandi tira por el suelo la “muralla china” de PPK, que no pasa a ser más que uno de sus cuentos chinos.

La única muralla que queda, y que debemos tumbar, es la que impide ver a algunas fuerzas políticas que cada día de PPK en la presidencia solo agrava la crisis. Defender la institucionalidad hoy requiere que el señor se vaya, sea que renuncie o que se le vaque.

Tomado de: http://larepublica.pe/politica/1192172-cayo-la-muralla-china-de-ppk

 

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