La economía de mercado de PPK y Araoz/ Pedro Francke

En respuesta a las declaraciones de Verónika Mendoza insistiendo en que PPK salga del gobierno, la premier Mercedes Araoz luego de decir que esto es por “venganza” (¿?) afirmó que Nuevo Perú “quieren cambiar una Constitución que se parece más a una situación de economía que no es de mercado…ellos quieren que nos parezcamos más a Venezuela que a un Perú prospero que queremos hacer todos los peruanos”.

Las declaraciones de Araoz siguen lo dicho poco antes por PPK de que “un grupo comunista” es quien quiere vacarlo, buscando salvarse resucitando un fantasma que ya recorría Europa hace 170 años pero que no les molesta para nada cuando se trata de China, dictadura dirigida por el Partido Comunista a quien no critican ni con el pétalo de una rosa porque con ellos hay buenos negocios. Se trata de una acusación tanto oportunista como ridícula. La oportunidad está pintada sin embargo, para revisar de qué habla Araoz y cómo es esa “economía de mercado” que sigue defiende el gobierno pepekausa.

RESULTADOS ECONÓMICOS

Llamativa la referencia a la prosperidad económica de Araoz. Porque vamos, tras casi dos años de gobierno “de lujo” de un presidente reputado financista de trasnacionales con muchos amigos en Washington DC y ex – ministro de economía, los resultados económicos son más que malos: son pésimos. Considerando que no solo PPK sino también Araoz, son economistas, están dejando a la profesión, de la que soy parte, por los suelos. El crecimiento económico del 2017, que el gobierno dijo que superaría el 4 por ciento, apenas llegó al 2,5 por ciento. La inversión pública, que a mediados de año se anunció crecería 15 por ciento, apenas llegó a 3 por ciento de crecimiento real, y eso gracias a la buena ejecución de las municipalidades (su inversión creció 11 por ciento), mientras que el gobierno central en términos reales invirtió menos que el 2016. La reconstrucción del norte, afectado por los desastres del verano pasado, luego de un año está prácticamente en nada. El empleo, lo que más le importa a los peruanos, al cuarto trimestre del 2017 se ha reducido en 3 por ciento, es decir, se han perdido 160 mil empleos, al mismo tiempo que el gobierno facilita que vengan miles de venezolanos que, si se lo permitieran, sin duda preferirían irse a Estados Unidos o Europa donde esos grandes demócratas les cierran las puertas. El resultado es un marcado aumento de la informalidad (siendo su combate una de las grandes metas anunciadas al inicio del gobierno) y una presión a la baja de los ya reducidos salarios, a los que se sigue atacando con intentos de nuevas Leyes Pulpín.

Podemos seguir presentando más estadísticas del pésimo manejo económico que, además, se produce con una mejora de precios internacionales con un alza del cobre de 20 por ciento y del zinc de 24 por ciento, lo que representa 3,400 millones de dólares más para los exportadores de lo que muy poco ha entrado al fisco. Por ejemplo, podríamos mencionar que la meta de déficit fiscal, que ya la subieron a 3 por ciento para el 2017, fue incumplida, habiendo llegado a 3,2 por ciento, diferencia que no es poca: son 1,400 millones de soles.

Con esos resultados, criticar a la oposición de izquierda por sus ideas económicas, es como tirar piedras al tejado de vidrio o, dicho un poco menos educadamente, escupir hacia arriba, lo que resulta un poco torpe dado que los misiles llegan de regreso directo contra quien los lanza. Como dice un amigo, en economía, peor que este gobierno, casi imposible.

EL MODELO DE LA CORRUPCIÓN

Pero además toda la corrupción que ha salido y sigue saliendo a la luz indica claramente que nuestra economía no era tan “de mercado” después de todo y que, detrás de destacados éxitos empresariales como el de Graña y Montero, predominaban las coimas millonarias y los favores desde muy altos niveles de gobierno.

Han pasado 15 meses ya desde que Odebrecht firmó acuerdo con el fiscal de Nueva York aceptando sobornos en una docena de países latinoamericanos incluyendo 29 millones el en Perú, aunque Marcelo Odebrecht ya estaba encarcelado desde antes. Luego de todo este tiempo, con la “economía de mercado” de PPK – Araoz, Odebrecht sigue recibiendo dinero del estado y de lo que pagamos por electricidad todos los meses, le debe a medio mundo, ha despedido miles de trabajadores, ha paralizado sus obras y proyectos, ha evadido el pago de US$ 95 millones a la SUNAT y tampoco ha dicho ni entregado las pruebas que tiene comprometiendo a AG, OH, AT y KF.

No es de extrañar que este gobierno PPK no se haya puesto firme para hacer que la corrupción se acabe y tengamos algo más parecido a una economía de mercado que a una economía de “amigotes” como tenemos hoy, en la que predominan las grandes empresas y oligopolios allegados al poder. Como sabemos hoy, uno de los que precisamente desde el gobierno jugó un rol clave en favorecer a Odebrecht y otras empresas a cambio de millones de dólares por “asesorías” fue el propio Pedro Pablo Kuczynski mediante sus empresas de Miami. La prosperidad a la que se refirió Meche Araoz tuvo algunos privilegiados no precisamente por su habilidad en el mercado sino por sus lobbies corruptos.

Hoy, nuevamente se debate este asunto con las propuestas del gobierno para reemplazar el DU 003 con el que “regularon” (en realidad regalaron) las relaciones del estado con Odebrecht y socias. El resultado de un año del DU 003 ha sido recontramalo: obras paradas y SUNAT esquilmada mientras Odebrecht sigue cobrando todos los meses. Lo terrible es que la nueva propuesta de PPK es dar aún mejores condiciones para que Odebrecht pueda vender y llevarse su plata, sin establecer como requisito fundamental el que Barata, Marcelo O y demás compinches confiesen absolutamente TODO. Argumentan, en tono que parece chantaje, que en caso contrario las obras se paralizan. Como si no fuera necesario acabar con todos esos contratos corruptos que nos obligan a pagos sobredimensionados, tal cual este mismo gobierno ha hecho con Chinchero y el Gasoducto del Sur. Como si no hubiera un solo empresario honesto en el Perú que se pueda hacer cargo de esos proyectos (¿tan mal piensan de esa “economía de mercado” que tanto dicen defender?). Como si no hubiera fórmulas legales para que, en caso de mafias del crimen organizado (Odebrecht claramente lo era) o empresas que no pagan sus deudas, se pueda intervenir esas organizaciones para que sigan funcionando, dando empleos y pagando proveedores, pero rompiendo el poder de corruptos y perromuerteros en su dirección.

No es de sorprender que PPK tenga un trato favorable a Odebrecht en estos momentos, buscando facilitarle las cosas. Recordemos que, sobre PPK, todavía deben hablar Barata y demás funcionarios de Odebrecht y entregar las pruebas correspondientes, y que a fines del año pasado, Marcelo Odebrecht, molesto por no haberse podido llevarse sus billones, tiró dedo a PPK sin siquiera haber sido preguntado al respecto. Con un trato favorable a estos corruptazos y negándole a la fiscalía el poder de negociación que tendría si de ellos dependiera esas ventas, lo que PPK busca es lograr el silencio de la mafia Odebrecht. Tampoco es de sorprender que la bankada fujimorista esté por la misma senda, atacando a fiscales probos y sin ponerse firme frente a Odebrecht, dado que las declaraciones de Barata también hacen temblar a Keiko.

Pero vamos ¿Llamar a esto economía de mercado? ¿En serio? ¿Seguirle pagando a bandas de crimen organizado y defender corruptos buscando así evitar que PPK se vaya del gobierno y termine en la cárcel es economía de mercado? Definitivamente no.

NUEVO PERÚ Y LA ECONOMÍA

Que el Nuevo Perú no comparte la política económica de Venezuela es algo que ya se dijo y repitió en la campaña electoral pasada. En primer lugar, porque cada país tiene sus propia realidad y tiene que tener su propio camino de desarrollo. En las propuestas del Nuevo Perú también se insiste en la necesidad de diversificar la economía y cambiar el modelo extractivista, lo que no ha hecho Venezuela; se plantea la necesidad de una política macroeconómica que estabilice el crecimiento; y se plantea promover la inversión privada y no una estatización masiva, controles de precios o control de cambios. Las diferencias con la política económica venezolana son marcadas.

Existen alternativas económicas distintas al extractivismo populista anti-mercado venezolano, pero también radicalmente diferentes a esta “economía de mercado” más parecida a un capitalismo de amigotes y monopolios. Debemos aspirar a una economía donde el empleo digno y el bienestar social sean el objetivo central, donde haya pluralismo económico con inversión privada pero también asociaciones, cooperativas y empresas públicas, donde lo nacional sea preferido a las trasnacionales, donde se controlen los monopolios y se defienda a los consumidores con una verdadera competencia, donde la innovación y la tecnología sean promovidos, donde los contratos corruptos de APPs no puedan defenderse en tribunales internacionales y donde el estado tenga un rol de regulación y planificación estratégica. Ese es el cambio de Constitución que necesitamos.

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