Toma la plaza contra la corrupción en la Justicia y el Congreso / José Carlos Agüero

Es imprescindible resistir a la mafia disfrazada de política. No es solo el Consejo Nacional de la Magistratura, los jueces, los fiscales o el fujimorismo. No se trata de un escándalo aislado que se solucionará con comisiones de investigación, con la separación de algunos pocos operadores caídos en desgracia o con comunicados oficiales. Estos son solo mecanismos para prolongar la ficción de que hay cierta normalidad decente. No hay tal cosa.

Estamos ante todo un sistema que articula a muchos actores para actuar al margen de la ley o buscando generar un espacio ambiguo por fuera del control y fiscalización, usando la democracia tácticamente, como fachada. Con alianzas nacionales, regionales y locales, con un pie en la legalidad y otro en la ilegalidad, los negocios que los unen van desde el narcotráfico, las comunicaciones, la construcción, el tráfico de tierras, de personas, la explotación de recursos naturales, hasta la usura, el crédito, las finanzas, la extorsión, la educación y etc., etc. Según la zona y las fuerzas existentes.

No es sólo el viejo o nuevo fujimorismo o un movimiento ultraconservador. Estos forman parte importante, quieren prestar soporte de poder y de discurso a estos aliados, pero no es necesario ser de ultraderecha ni haber votado por Fujimori, García o Castañeda para articular el usufructo de los negocios en un territorio ni para cooptar la institucionalidad. Si comparten esta escala de valores autoritaria, mejor, pero sino, lo principal es que compartan la lógica de reproducción de los negocios y de distribución del poder. Allí el ejemplo de Ancash. Pero hay centenares de ejemplos perfectamente vigentes, vitales, funcionales. Y seguirán con su curso regular porque no han sido perjudicados por un audio, una filtración o un video. Esa es la realidad.

También es cierto que con la poderosa ayuda de los mecanismos que forman el imaginario, desde voceros, intelectuales, viejos “políticos”, líderes de opinión, y sobre todo, por el trabajo infinito, permanente y minucioso de las corporaciones de medios de comunicación nacionales y locales, se ha sostenido un proceso del que cada día es más difícil escapar, que hace que a estos mafiosos nos hayamos acostumbrado a llamarlos actores políticos, y a sus negociados política. Esto es una gran ilusión colectiva, que nos hace daño. Un hechizo que nos paraliza como ciudadanos.

Es tan poderoso este teatro cínico, esta puesta en escena de normalidad, que en pleno día, en la capital del país, frente a todo el mundo, fiscales del país, autoridades del Ministerio Público, miembros nombrados de la entidad encargada de perseguir el delito (no farsantes o personal privado) tuvieron ningún reparo en amedrentar a quienes en esta coyuntura han denunciado los delitos. Todo el respaldo a IDL-Reporteros. Pero sobre todo, todo el respaldo a la democracia que está siendo saboteada por estos grupos que solo la instrumentalizan. Salgamos mañana miércoles a la plaza San Martín. Pero habrá que organizarse para una resistencia ciudadana más profunda y prolongada. Tenemos que romper este hechizo.

 

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